sábado, 6 de abril de 2024

ORIGEN TOPONÍMICO DE "SEVILLA"

SEVILLA, UNA CIUDAD DEDICADA AL AMOR DE UN EMPERADOR.
ESTUDIO SOBRE EL ORIGEN TOPONÍMICO DE SEVILLA
Por Miguel Ángel de la Cruz Gómez.
Auxiliar de Arqueología & Patrimonio.
Siempre se dio por válido el acuñamiento de la ciudad hispalense con ese denominado nombre que conocemos de base, como fue de aquella raíz árabe hispánica ةّأشبيلي) išbíliya), como del mismo modo, en torno al año 742, la ciudad de Sevilla en la invasión musulmana de Al-Andalus, también sería temporalmente conocida como “Hims” debido a que los sirios asentados en el Aljarafe, Sevilla, y Labla (Niebla), pusieron este topónimo a la ciudad, en recuerdo a su lejana ciudad siria de “Hims” o “Homs”. Cronológicamente además, se adopta el topónimo latino “Hispalis”, que procedía de esa otra lengua originaria fenicia denominada “Sefela” (cuyo significado es valle).
Según apuntan algunos investigadores, Sevilla ya se conocía en época prerromana con el nombre de “Spal” o “Ispal”, prolongándose hasta época romana en la que fue denominada como “Híspalis” (en torno al año 206 a.C.). Sucesivamente, serían los godos quienes en teoría, le otorgan a la ciudad esa variación toponímica castellanizando el término conocido actualmente (Sevilla). Se constata la hipótesis de que el acuñamiento de “Híspalis”, provenga de una latinización de esa otra fenicia denominada “Spal”, que significa “llanura”. No obstante, y a tenor de las investigaciones llevadas a cabo en torno al estudio de como este topónimo de la ciudad fue derivando secuencialmente en las diversas culturas ocupantes y asentadas en dichos territorios,habría que reseñar que parecen quedar ciertos eslabones inconexos en el progreso semántico toponímico de la ciudad, que parecen interpretarse con oscilación un tanto imprecisa por parte de la comunidad científica, que no da por hecho las bases de tales acuñamientos.
Según establezco en mi hipótesis sobre el por qué se conoce a la capital andaluza con este topónimo de “Sevilla”, es en base a un apellido de la alta aristocracia patricia de la antigua Roma, denominado “Servilio”, y que ha ido alterándose su composición gramatical y filológica relativa a través de varios factores.

¿DE DONDE PROCEDE EL APELLIDO SERVILIO?
Según recogen las fuentes tradicionales, la gens “Servilia” había sido una de las casas pertenecientes a la de “Alba Longa” trasladadas a Roma por Tulio Hostilio, y enroladas por éste entre la sociedad patricia. Dicha inclusión en la casta romana aparecería como gentes minores. El nomen Servilius es por todo ello, un apellido patronímico derivado del praenomen “Servius” (cuyo significado viene a ser: “el que se mantiene seguro o conserva”).
El apellido procede de una prolongada lista familiar de influyentes cónsules pertenecientes a la gens Servilia familiar de nobles patricios ubicados en la Antigua Roma. Fueron muy respetables y célebres durante los primeros años de la República, y con posterioridad iniciado el periodo imperial, donde se suceden muchos de sus miembros en los cargos públicos consulares romanos. Se tiene constancia de que el originario miembro de la gens que ostentó el cargo consular, sería Publio Servilio Prisco Estructo, allá por el año 495 a. C., mientras que el último miembro al desempeño en dicha gobernanza, sería Quintus Servilius Silanus en el año 189 después de Cristo, motivo circunstancial por el que este clan, adquirió tan alto estatus e influencia alrededor de setecientos años dentro del estado Romano. Del mismo modo que otras prestigiosas gens romanas, los “Servilii” emitieron en acuñación su propia moneda de cobre, cuyo valor en el tiempo, dependía del prestigio de la gens. A lo largo del prolongado periodo romano, esta saga familiar de los Servilii, que en su origen provenían del sector poblacional patricio, a lo largo de la República llegaron a coexistir dos diferenciadas ramas Servilii tanto Patricia, como de origen plebeya.

DEL PRIMER SERVILIO DE LA RAMA FAMILIAR
El primer miembro de la gens Servilia (en la rama Servilios Priscos), sería Publio Servilio Prisco Estructo, que fue un político y militar romano del siglo V a. C. Este a su vez, fue padre de Espurio Servilio Estructo y Cayo Servilio Estructo Ahala.
El primero de los hijos había ejercido conjuntamente como cónsul en el año 476 a. C. con Aulo Verginio Tricosto Rútilo, siendo este hermano del cónsul Tito Verginio Tricosto Rútilo. El motivo de este consulado conjunto viene a raíz de la intención de tomar por asalto el monte Janículo, por parte del cónsul Prisco, que permanecía ocupado por los Etruscos, y cuya derrota vino gracias a la coalición del cónsul Verginio que acudió en su ayuda.
Del segundo hijo Estructo Ahala, se dice que sería elegido cónsul en el año 478 a. C. Este, había recibido el encargo de dirigir las guerras contra los volscos, obteniendo una enorme resistencia por la que se vio obligado a mantenerse en su campamento, limitándose a pequeñas incursiones estrategas. Se dice que había muerto ostentando su cargo y siendo posteriormente sustituido por Ópiter Verginio Tricosto Esquilino.
Y en un salto en el tiempo, situados en torno al siglo III antes de Cristo, tenemos a otro miembro de la aristocracia romana, llamado Cneo o Gneo Servilio Cepión, que fue político y militar que ejerció como cónsul en el año 253 antes de Cristo. Perteneció a la gens Servilia de los Servilios Cepiones, y que estuvo al mando de una flota con más de doscientos barcos durante la primera guerra púnica. Se dice como victoria de tal contienda bélica, que obtendría un considerable botín de los enclaves púnicos establecidos en las costas africanas. A pesar de la victoria alcanzada, no todo remó en su favor, pues las crónicas narran que tuvieron que deshacerse de parte del botín requisado tras encallar parte de la flota en las aguas de Syrtis Minor, mientras que durante la travesía por el Cabo Palinurus, una fuerte tormenta acababa con gran parte de la flota. (alrededor de 150 barcos).
Otro miembro más actual de la gens, fue Cneo o Gneo Servilio Cepión, que fue magistrado romano e hijo del cónsul del año 203 a. C. llamado Cneo Servilio Cepión. Este ejerció como cónsul en el año 169 antes de Cristo. Había sido edil curul en el año 179 a. C. fecha en la que se celebraban los juegos romanos de nuevo, a causa de unas circunstancias favorables para esas provincias; además de haber sido elegido como pretor en el año 174 antes de Cristo, recibiendo por ello la provincia de la Hispania Ulterior. Fue cónsul en el año 169 a. C. junto con Quinto Marcio Filipo, permaneciendo en tierras italianas mientras su colega obtendría la provincia de Macedonia. Tras su regreso a Italia, ejerció como embajador enviado a Macedonia para truncar la alianza con el rey Perseo de Macedonia, facilitándole la gobernanza a Quinto Marcio Filipo.
Y volviendo a dar un salto en el tiempo, llegamos hasta Quinto Servilio Cepión, otro político y militar de la República romana, que ejerció como cónsul en el año 140 antes de Cristo, coincidiendo con las guerras lusitanas. Su hijo fue Quinto Servilio Cepión, cónsul que gobernaba en el año 106 antes de Cristo. Había sido hijo adoptivo de la gens Favia, teniendo como hermanos a Cneo Servilio Cepión y Quinto Fabio Máximo Serviliano. (ambos cónsules).
Se dice que reemplazó a su hermano Quinto Fabio Máximo Serviliano en el consulado, tomando el gobierno junto al cónsul Cayo Lelio Sapiens en la dirección de la guerra contra Viriato.

LA RAMA DE LA AMANTE DEL EMPERADOR
Y aquí tenemos a este miembro que nos interesa en esta hipótesis presentada por mí, para tratar de disipar las dudas existentes en cuanto al origen toponímico de Sevilla en la figura de este eslabón, que trata de exponer las razones para tal idea. Se trata de Quinto Servilio Cepión (del latín Quintus Servilius Caepio), que fue político, general y Pretor romano en el año 91 antes de Cristo. Se dice que participó durante las Guerras Marsas en la rebelión itálica contra Roma. Durante su mandato consular, Quinto Servilio Cepión junto con todo su ejército, había sido aniquilado durante la Batalla de Arausio. De su vida personal, sabemos que contrajo matrimonio con una romana llamada Livia, que fue hermana de Marco Livio Druso. Con esta mujer, Quinto tendría tres hijos: Quinto Servilio Cepión, una hija llamada Servilia fallecida prematuramente, y una tercera hija llamada de igual modo, Servilia. De esta hija, las fuentes
hablan de que había sido la amante de Julio César, además de ser la madre de Marco Junio Bruto y suegra de Cayo Casio Longino.
Quinto Servilio Cepión (padre de Servilia), había obtenido el divorcio romano con Livia tras una disputa personal con su cuñado Druso. Esta se casaría con el tiempo con Marco Porcio Catón, teniendo a Marco Porcio Catón el Joven, quien fuera el más inflexible y fanático oponente de César.
La enemistad entre Quinto y Druso se hizo muy insostenible, debido a que su cuñado trataba de imponer leyes de total ciudadanía a los itálicos. Plinio el Viejo decía en su narrada crónica que tal disputa surgió a raíz de un anillo familiar de oro.
El final sería trágico para Cepión, que murió de manos del general de los itálicos y su peor enemigo, llamado Quinto Popedio Silón.
Pero centrándonos en su hija, la que denominan Servilia, algo para mí cuestionable sin duda, pues hemos venido hablando de este topónimo como un apellido de esta gens, y no como un nombre de pila. Tomando como referencia el topónimo adquirido de la ciudad de Sevilla en la época romana; es decir, la antigua colonia “Julia Rómula Hispalis”, yo interpreto en mi hipótesis que esta noble patricia considerada la amante favorita de Julio César, se llamaba en cuestión “Julia Servilia Cepión”, el nombre que adopta la ciudad de Sevilla por mandato del emperador romano como prueba afectiva a esta mujer romana. De igual modo, pudiera barajarse la posibilidad de que dicho topónimo fuera ocultado tras el asesinato del César, como medida de corrección pública del Senado, que nunca vería con buenos ojos esa relación del emperador, y socialmente la popularidad hubiera recuperado ese nombre de “Sevilla” en honor a esta mujer perteneciente a la gens
Servilia, tan similar en su semántica gramatical, donde curiosamente comparten muchas de sus letras ambas palabras, pudiendo grafológicamente haber mutado una en la otra hasta su concepción actual. Y es que no resulta descabellado pensar en nombrar una de las ciudades del imperio al capricho de esta mujer por la que sentiría tan alta estima el hombre más poderoso de su tiempo. Se dice que Sevilla durante la ocupación romana, fue una de las ciudades más importantes del sur de la península ibérica, y curiosamente este populoso personaje histórico de Roma llamado Julio César, está documentado que estuvo en la ciudad en la época de la Guerra Civil contra Pompeyo. La razón por la que se anteponga seguidamente tras el topónimo “Julia” ese otro que prosigue de “Rómula”, es en concepto de importancia adquirida asociada a la gran urbe romana fundada según la leyenda por los amamantados Rómulo y Remo, creando ese vínculo de ciudades filiales a la originaria. De igual modo, cabría la posibilidad, de que este apellido aparezca en la amante de Julio César, por disponer esta algún vínculo en consanguineidad con el emperador romano de occidente, llamado Rómulo Augústulo (465-511).

¿QUIÉN FUE JULIA SERVILIA?
Servilia (a veces llamada Servilia Isaurica o Servilia Vatia) era una antigua mujer romana que era esposa de Marco Emilio Lépido Menor, hijo del triunviro y Pontifex maximus Lepidus. También pudo haber sido la misma Servilia que en un momento estuvo comprometida con Octaviano (el futuro emperador Augusto). Servilia era hija del cónsul cesáreo Publio Servilio Vatia Isauricus y Junia Prima, la hija mayor de Servilia Caepionis, amante de Julio César y mujer prominente de la última república. Esto la convirtió en sobrina de Junia Secunda, Junia Tertia, Marcus Junius Silanus y Marcus Junius Brutus, el asesino de César.

PRIMEROS AÑOS DE VIDA DE SERVILIA CEPIONIS
Servilia Caepionis (107-42 a. C.) fue una de las pocas mujeres romanas que se citan en las fuentes antiguas. Su mención destacada vino a consecuencia de haber sido una de las amantes favoritas del emperador Julio César Augusto. De igual modo se la conoce por haber sido la madre del asesino de su amante, Marco Junio Bruto y hermana materna de Catón (el Joven). En realidad se desconocen más rasgos de su personalidad y de los primeros años de vida de esta muchacha. Se sabe que era patricia con derecho romano y que era conocido su linaje hasta el cónsul Cayo Servilio Ahala. Fue la hija mayor de Livia Drusa y Quinto Servilio Caepio (el Joven). Sus padres tuvieron otros dos hijos, Servilia la menor, y Quinto Servilio Caepio. Sus padres se divorciaron cuando ella era joven y su madre se casó con Marco Porcio Catón (padre del medio hermano menor de Servilia, Catón el Joven). Tras el divorcio de sus padres, tanto su madre como su padrastro murieron. Se dice que Servilia y sus hermanos menores debieron haberse criado en la casa de su tío materno, el tribuno Marco Livio Druso. A pesar de esta acogida de los huérfanos, el tribuno Druso muere poco después cuando esta tenía tan solo nueve años de edad.

REFERENTE A SUS PLANES DE MATRIMONIO
Isaurica era probablemente la misma Servilia que estuvo comprometida con Octavio cuando era niña (aunque es posible que esa niña fuera en realidad hermana suya, ya que todas las mujeres que compartían padres tenían el mismo nombre en la Roma republicana). Probablemente se trataba de un compromiso por motivos políticos, ya que su padre era uno de los partidarios de Octavio y su madre, Junia Prima, era cuñada del triunviro Lepidus (casado con Junia Secunda), por lo que el matrimonio habría fortalecido el compromiso de Octavio. vínculos con los dos. No obstante, finalmente rechazó a Servilia y se casó con Claudia. La unión posterior de Servilia con Lépido posiblemente fue propuesta por su madre y los triunviros en un intento de calmar cualquier malestar creado por el rechazo de Octaviano.

DATOS FAMILIARES DE SU ESPOSO LÉPIDO
Marco Emilio Lépido tenía al menos un hermano menor y posiblemente una hermana. Probablemente era el hijo que su padre había prometido una vez con Antonia, la hija mayor de Marco Antonio. Se sentó en el Senado romano y estaba casado con Servilia, que pudo haber sido hija del cesáreo P. Servilius Isauricus y Junia Prima, su tía.
Marco Emilio Lépido (el Joven), o Marco Emilio Lépido Menor (/ˈlɛpɪdəs/; murió en el año 30 antes de Cristo). Fue hijo del triunviro Marco Emilio Lépido y su esposa Junia Secunda (que fue la media hermana de Bruto, el asesino de César).
Lépido fue ejecutado por Octavio, el futuro emperador romano, en el año 30 a. C., como líder de una conspiración contra él. Velleius dice que su esposa Servilia se suicidó después de la muerte de su marido al tragar brasas encendidas.
Antes del 85 a. C., estuvo casada con Marco Junio Bruto el Viejo, quien se convirtió en tribuno de la plebe en el año 83 antes de Cristo, siendo el fundador de la colonia en Capua. Sólo tuvieron un hijo conocido, Marco Junio Bruto, nacido alrededor del año 85 antes de Cristo. Tras la muerte en el año 79 a. C. del dictador Sila (quien dimitía un año después), Pompeyo mataría al mayor Bruto tras la rendición de Mutina, donde luchó contra él en el año 77 antes de Cristo. Servilia contrae nuevamente matrimonio con Décimo Junio Silano, con el cual tendría tres hijas: Junia Prima, Junia Secunda y Junia Tertia.

SOBRE LA VIDA DE SU HIJA JUNIA SECUNDA
Junia Secunda era hija de Servilia (que era media hermana de Catón el Joven y amante de Julio César) y Décimo Junio Silano. Era media hermana de Marcus Junius Brutus a través de su madre y hermana completa de Marcus Junius Silanus, Junia Prima y Junia Tertia.

CASAMIENTO DE LA HIJA DE JULIA SERVILIA
Junia se casaría con Lépido, quien más tarde se convirtió en miembro del Segundo Triunvirato, junto con Marco Antonio y Octavio (más tarde Augusto). A diferencia de sus compañeros triunviros, Lépido permaneció casado con la misma mujer durante toda su vida y parece haber sido devoto de Junia. Se dice en las crónicas, que Cicerón en sus discursos, elogiaba con frecuencia a
Junia, hija de Servilia como referente de la esposa ideal, no obstante, en una misiva privada enviada a Ático, el filósofo afirmaba que Junia le había sido infiel a Lépido, amparándose en la prueba de un retrato de la adúltera que había sido visto entre las pertenencias del libertino, Publio Vedius (Publius Vedius Pollio), exponiendo Cicerón en su carta, la sorprendente conducta de su marido y hermano de no percatarse de los encuentros de Junia. Por otro lado, algunos investigadores argumentan que no fue Junia Segunda la autora de las infidelidades, sino su hermana Junia Prima.
Junia, llamada Junia Secunda por los historiadores (para distinguirla de sus hermanas), fue una antigua mujer romana que vivió en el siglo I a.C. Era hermana de Marco Bruto y estaba casada con el triunviro Marco Emilio Lépido.

CONSPIRACIÓN CONTRA OCTAVIO (CÉSAR)
Después de que Octavio expulsó a su marido del poder, Junia perdió gran parte de su estatus. Después de la batalla de Actium pasó a formar parte de un complot para matar a Octaviano, formado por su hijo Lépido el Joven. Sin embargo, fue frustrado por Cayo Mecenas. Su hijo fue ejecutado después de ser enviado a Octavio, que todavía se encontraba en el este en ese momento. Ella fue convocada para que lo siguiera y se presentara ante Octavio. Su marido tuvo que suplicarle a su antiguo enemigo Lucio Saenio Balbino que le concediera la libertad bajo fianza para que pudiera permanecer con él hasta que Octaviano regresara.
Antes del 64 antes de Cristo, Julia Servilia se convertía así en la amante de Julio César, manteniendo su idilio con el emperador hasta su muerte en el año 44 antes de Cristo. Según recogen algunos cronistas, César siempre mostró gran afecto por Servilia, en una relación que fue madurando con el tiempo. Se dice que pasados unos años, al regresar a Roma tras las Guerras de las Galias, el emperador la obsequió con una singular y valiosa perla negra valorada en seis millones de sestercios. Se comenta de igual modo en esta especie de leyenda, que Servilia había donado esa misma perla a su hija menor Junia Tertia una vez que la atracción del emperador comenzó a decaer. El propio Cicerón con el ingenio de su renglón, hacía referencia a esto, con el símil de un acuerdo inmobiliario: “Es una ganga mejor de lo que piensas, porque hay una tercera (tercia en alusión a su hija) de descuento”. También corrió el rumor por todo el imperio de que dicha Junia Tertia, había sido una hija no reconocida de César, dudándose de tal hipótesis por algunos historiadores. De igual modo, otro rumor existía en torno a la persona de Marco Junio Bruto (hijo de Servilia), quien sería con el tiempo uno de los implicados en el asesinato del César, de quien se decía, había sido hijo natural del emperador, poniéndose en duda la veracidad del rumor, debido a que César tenía sólo entre quince y diecisiete años mayor que Bruto, considerándose el parricidio uno de los crímenes más penados por las sociedades romanas.
Además del obsequio de la perla, que probablemente fuera una insignificancia para el hombre más poderoso del mundo, se menciona que durante la guerra civil, además de otras donaciones, le cedió a través de pujas mínimas, grandes propiedades subastadas y extensiones de terreno, por lo que no desmerece la posibilidad de que un hombre poseedor de todos los territorios dominados del mediterráneo,obsequiara de igual modo al amor de su vida, el esplendor de la ciudad sevillana, bautizándola con su propio nombre: “Julia Servilia”. Cicerón sugería de igual
modo, basándose en el infundado rumor, que Tercia, la hija de Servilia, también amaba a César y llegó a ser con el tiempo amante de este.
La principal prueba más irrefutable del idilio de César con Julia Servilia, la tenemos en las crónicas que aportan las fuentes documentales. Se trata de un debate que se mantenía en el Senado, en el que se trataba la ejecución o el encarcelamiento de los conspiradores de Catilina en el año 63 antes de Cristo. En pleno acto político, se dice que alguien entregaba al César una carta. Es entonces cuando el medio hermano de Servilia (llamado Catón), que se postulaba en el bando opuesto al César en dicho debate, acusaba a César de mantener correspondencia con los conspiradores, y exigiendo que aquella nota fuera leída en voz alta ante la asamblea del Senado, siendo entonces cuando para su sorpresa, descubría que se trataba de una carta de amor escrita por su media hermana al emperador. Se tiene constancia de que el idilio entre ambos duraría desde el año 63 hasta el asesinato del emperador en el 44 antes de Cristo. Y es que tanto fue el amor profesado por César hacia ella, que acuñó varias monedas en todo el imperio con la efigie del rostro de su prometida.
Es en torno al año 50 antes de Cristo, en plena efervescencia de la guerra civil, cuando Catón abandonaba Roma para aliarse con Pompeyo el Grande, sin tener en cuenta la relación familiar de su hermana Servilia con el César. Posteriormente, sería el hijo de esta, Bruto quien se aliaba con el asesino de su padre (Pompeyo) para derrocar al imperio. Sería en el año 48 a.C. cuando Pompeyo sería
derrotado en la batalla de Farsalia. César daba órdenes estrictas a sus oficiales de no dañar a Bruto si lo veían durante la batalla, posiblemente en atención a Servilia. Es por ello que en el año 46 antes de Cristo, César derrotaba de este modo a Catón en la llamada batalla de Tapso, quitándose este la vida. Tras morir con grandes honores su tío (Catón), Bruto, el hijo de Servilia se divorciaba de Claudia Pulchra (su primera esposa), casándose con su prima Porcia Catonis (hija de Catón), en el año 45 antes de Cristo, oponiéndose a tal enlace su madre Servilia que trataba de pasar desapercibida del escándalo familiar; todo esto unido a los celos afectivos de su hijo por Porcia, alegando lo influenciable
que era este ante esta nueva relación. A pesar de su oposición, el segundo matrimonio se llevaba adelante con la ruptura en la relación materno filial. Se baraja como hipótesis, el influyente ataque y conspiración a César en el año 44 a. C. donde tal vez hubiera mediado la nueva esposa Porcia.

DATOS RELATIVOS A LA MUERTE DE SERVILIA
Después del asesinato de César por su hijo Bruto y su yerno Casio, los conspiradores se reunían en casa de Servilia. Aparte de Servilia, las únicas mujeres que asistieron fueron Porcia y Junia Tertia. A pesar de este complot conspiranoico auspiciado en su propia casa, Servilia quedaba al margen de las pesquisas del segundo triunvirato. Se dice que tras morir su hijo Bruto, esta vivió el resto de su vida en total comodidad y opulencia bajo los cuidados de uno de los amigos de Cicerón, llamado Tito Pomponio Ático. Las cenizas de su hijo le fueron enviadas desde Filipos. Ella, había muerto de manera natural, al igual que su hija Junia Tertia. Su nuera Porcia en cambio, murió alrededor del año 43/42 a. C. por causas
dudosas, aunque algunos afirman que se suicidaría tras la muerte de su esposo Bruto.
En el año 31 a.C., su marido lideró un complot para asesinar a Octaviano, motivado por el destierro de su padre (y posiblemente el desprecio de su esposa). Había intentado devolver a su padre exiliado una posición de autoridad, pero fue capturado y condenado a muerte. Cuando mataron a su marido, ella se suicidó, cuyo método, según fuentes antiguas, fue tragar brasas o, alternativamente, beber hasta morir, posiblemente debido a que comer carbón se consideraba demasiado gótico. El suicidio de una viuda se consideraba un gran signo de devoción en la Roma de la época. Se ha propuesto que su forma de muerte podría haber sido atribuida erróneamente a su prima Porcia, una vez destituida históricamente.
En el pasado, los historiadores a veces creían que Servilia y Augusto realmente se habían casado, pero hoy en día está ampliamente aceptado que solo estuvieron comprometidos. En esta escultura de la primera fotografía, una de las pocas que han sido halladas en la necrópolis, se representa una figura femenina de pie y sin cabeza. Aparece vestida con paños profusamente plegados, esculpidos de manera tan delicada que producen un hermoso efecto de claroscuro. Fue hallada en la Tumba de Servilia, a la que da nombre, y posiblemente pertenecía a la joven que fue enterrada en ella. Una inscripción encontrada en su pedestal, explica que esta tumba fue dedicada a Servilia por su madre Polia. En la segunda imagen, aparece el rostro esculpido de Servilia encontrado en una tumba ubicada en la ciudad hispalense de Carmona. Como curiosidad en la cultura popular de la ciudad, existe este topónimo de Servilia en diversos negocios locales, como un hotel llamado de este modo.
Servilia, a pesar de haber sido discretamente la mujer más amada entre todas las amantes del César, por encima incluso de la majestuosidad hechizante de la reina egipcia Cleopatra, fue la eterna compañera del hombre más transcendental de su tiempo. Nunca tendremos garantías de si Servilia participó directa o indirectamente en el asesinato de su amante, Julio César, aunque nadie se atrevería a negarle el atributo de ser la mujer que acabaría con la República romana. Es por ello, que es plausiblemente factible que el origen toponímico de “Sevilla”, provenga en el tiempo de esta noble patricia que mantuvo una larga relación sentimental de casi veinte años con el entonces, emperador de todo el orbe romano.
Miguel Ángel de la Cruz Gómez
Aux. de Arqueología & Patrimonio
REFERENCIAS
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/escultura-de-servilia
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– vía ResearchGate.
"Templos y tumbas romanas cerca del Parador Carmona". www.parador.es. 19 de noviembre de 2013
FOTOS: Tumba de Servilia, colección particular de J. Bonsor. Cabeza de la estatua de Servilia, localizada en la ciudad de Carmona, Sevilla (España). Donada por el investigador en 1938.





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