martes, 9 de abril de 2024

—ESPÉRAME ALLÁ— (relato)


Nos conocimos desde muy jóvenes. Enseguida conectamos y el tiempo decidió que fuéramos el uno para el otro. Éramos muy compatibles y cómplices en la vida. Nos gustaban casi las mismas cosas y nos hacía reír un mismo sentido del humor, a veces tan absurdo.
Fuimos realmente felices nuestros primeros años viajando a tantos sitios. La vida no quiso darnos un hijo, a pesar de que yo sí lo deseaba, aunque tú no lo tenías tan claro. Tenías tus razones.
Todo parecía idílico entre nosotros, hasta que apareció ella. La inesperada enfermedad. Recuerdo tu tristeza poco disimulada ante el pronóstico del doctor. Tenías un primer estadio de Esclerosis Múltiple. Algo que desconocíamos su existencia. Recuerdo ese abrazo que te di, para consolarte y que no te sintieras mal. Aquel jarro de agua fría espantó al instante tus ilusiones y sueños.
Sabíamos de la complejidad de tal enfermedad degenerativa, aunque usé todas las armas posibles y en mi poder para que no te vinieras abajo, cayendo en profunda depresión.
Intenté no aflojar ese ritmo de vida nuestro, viajando y conociendo aquellos lugares que teníamos en el tintero. Era obvio que tú no podías seguir ese ritmo de antes, sintiéndote ya cansada ante un leve paseo.
El progresivo deterioro que acompaña esta cruel enfermedad, te obligó a vivir el resto de tus años en silla de ruedas. Juro por Dios que nunca fue un obstáculo para mí tenerte que llevar a todo sitio en tu silla de piel negra.
Para mí eras la misma, y seguía estando enamorado de ti hasta la médula, a pesar de que tus miembros ya no respondían enérgicos como antes.
Recuerdo tu sensación de obstaculizar mi vida, como si pensaras que estaba contigo por pena, haciendo de eterno enfermero día y noche. En absoluto. Todo lo hacia por amor, y no me faltaron los momentos en que trataba de exponértelo. Para mí, el amor no se esfuma así como así, simplemente porque tu físico no acompañe ese mismo plano que el mío. El amor es algo más profundo que supera todas esas barreras.
Pasaban los años y trataba de disimular delante tuya mi dolor. Un dolor profundo de ver al amor de mi vida que va quedando en silencio, porque la avanzada enfermedad ya no le permitía gesticular y emitir sonido alguno. No olvidaré cuando te daba la comida, como me mirabas con esa indescriptible tristeza, de alguien que ya se había apagado por dentro y no tenía estímulo por vivir.
Quería compensar tu dolor siempre con optimismo y bromeando para que te sintieras bien. Tampoco faltaron muestras de cariño sin dejar de besarte.
Una mañana, en mi continua monotonía, preparé la compota de manzana, pues eran los únicos alimentos blandos que podías ingerir.
Me senté junto a ti en la cama y saqué tus brazos de debajo de la manta. Mientras te colocaba el babero, observe tus ojos inmóviles y sin brillo. Ya te habías marchado de aquella cáscara.
El amor de mi vida se había fugado durante la noche. Mientras lloraba amargamente, tenía un sentimiento extraño a la vez. Sentía que al fin eras libre de aquella condena de la inmovilidad. Con tus ojos siempre me decías que ya no tenía sentido seguir viviendo así. Te imaginaba ahora feliz caminando por otro mundo.
Han pasado cinco años de tu partida, amor mío. Mi familia por mi bien, me decía que me deshiciera de tu silla. Aquella fiel compañera tuya durante décadas. Jamás pude moverla de su sitio. Allí quedó la silla de ruedas en la esquina de la sala. Me confortaba mirarla e imaginarte sentada en ella sonriéndome tímidamente con tu preciosa cara, a pesar de su palidez.
Cada vez que observaba la silla, dentro de mí decía susurrante: "Espérame, mi amor allá donde estés".
(con afecto a todos aquellos enfermos de esta estigmatizante enfermedad).
Miguel Ángel de la Cruz Gómez.
Relato Inédito. 01/10/2022.
España © Derechos Reservados.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Su opinión me interesa.

La histórica ermita de Extremadura que está a punto de derrumbarse

  Ya viene de lejos en la sensibilidad de cacereños y extremeños las quejas de abandono por parte de la Administración de este patrimonio bi...