martes, 9 de abril de 2024

-LA DECADENTE BREVEDAD- (relato)


Conso fue una mujer plenamente feliz. Lo tenía todo. Un marido que la adoraba y unos hijos que se desvivían en atenciones. Tenía predilección por sus pequeños nietos, hijos de su hija África. Mientras ésta trabajaba en la oficina, la ejemplar abuela, se hacía cargo de los pequeños, a los que sacaba a menudo al parque o los llevaba de "expedición" por la ciudad.
Conso está con gesto preocupado sentada en una sala de espera. Aguarda a ser llamada por la enfermera del oncólogo que la citó esa lluviosa mañana. Tras oír la proclamación de su nombre, se levanta álgida esperando salir de la angustiosa duda.
Ya sentada frente al doctor, este comienza a exponerle los resultados de los análisis obtenidos. Sin apenas levantar los ojos del informe, le dijo así:
-Doña Consuelo: como me temía, tenemos una metástasis que se ha propagado desde el pulmón izquierdo hasta el derecho. En seis meses tan sólo, ha habido un claro empeoramiento que nos obliga a actuar con total rapidez. Lo lamento mucho, señora. Vamos a ir viendo resultados, aunque no quiero darle falsas esperanzas. El cáncer está muy extendido y parece no haber retrocedido estos años a la quimioterapia.
Ella, permanecía con sus ojos posados en sus arrugadas manos. No mostró alteración alguna a las palabras apocalípticas del facultativo. Parecía como si asumiera de una vez por todas, aquella lucha de años contra una minúscula enemiga que trataba de apagarla. Esta vez, parecía ganarle la partida, y ella, con total parsimonia, se dejó ganar. No tenía ni quería seguir gastando energías en vano. Había aprendido todos estos años a convivir con el dramático pronóstico y dejó de temerle a la muerte. Estaba preparada para cualquier cosa. Ella pensaba, que si saltaba de la vida, imposible quedar en el aire. Tendría forzosamente que caer en otro plano o realidad.
Antes de levantarse de la consulta, toma la mano del médico y con gesto de vencimiento y dolor, le cuestiona:
-Quiero que me sea sincero doctor. Me sentiría mejor, sabiendo el tiempo que me queda.
-La entiendo, Conso y créame que sería lo más sensato. Pero no podemos especificar un plazo determinado. No sabemos cómo va a reaccionar su organismo. No hay estándares en estas cosas.
-Se lo ruego por lo que más quiera. Quiero administrarme lo que me queda. Después de todo, es mi vida. -responde ella compungida.
El médico, entristeciendo el gesto responde :
-Bueno..., basado en mi bagaje con otros pacientes con patologías similares, calculo que tiene usted entre cuatro o seis meses de vida. Pero ya le digo que me he equivocado en más de una ocasión. Nunca se saben los derroteros de esta enfermedad.
Allá iba la pobre de Conso en dirección a casa. Llevaba unas bolsas del mercado. Se detiene en mitad de su calle y echa la vista a los balcones de su casa. Estaba todavía en estado de shock por el dictamen médico y no quería que los suyos la notaran decaída. Pensó en tomarse un café en la cafetería de abajo. Entró al local y se sentó junto a la cristalera.
El camarero, El Mesié como le conocían por su andadura de residente en Francia, se acercó amigablemente a saludarla :
-Buenos días, Conso. Por decir algo, porque menuda mañana de agua.
-Buenos días, Mesié. Sí. Menos mal que tomé el paraguas esta mañana sino...-Responde la apagada mujer, tratando de mostrar normalidad en el tono para fingir que no le ocurría nada.
Al ver el dueño del establecimiento las bolsas de la compra, desde la que asomaban unas exageradas hojas de berzas y acelgas, le dice :
-Ah..., veo que has estado en el mercado. ¿no habrás visto por allá a Sofía? La he mandado a esta endemoniada chiquilla a que me haga la compra para preparar Trini las tapas, y todavía no ha llegado.
-No. No la he visto. Se habrá entretenido, hombre. Es ya una mujercita. Tendrá sus cosas que hacer, Mesié. -responde ella en defensa de la tardanza de la adolescente.
-No. Si me parece bien que tenga su vida, Conso. Pero el trabajo es el trabajo. Yo heredé, como tú sabes este negocio de mi padre. Pues bien..., jamás me dejó mi padre salir de aquí sin haber terminado mis obligaciones. Hay que tomarse en serio el pan, porque no sabemos lo que nos depara la vida. Ahora..., yo no me la juego con lo que tanto trabajo y sudores levantó mi padre, que en gloria esté. -dijo, mientras iba subiendo gradualmente el tono con vehemencia.
-Mesié. Hay otras prioridades en la vida. No es todo trabajar. Hay que vivir. Sólo tenemos una vida y... -Conso, recapacita al ver que está dando demasiados detalles del drama de su vida y se queda callada.
-Conso. ¿qué te pongo? ¿el cafetito como siempre?
-Sí. Pero calienta bien la leche. Que este día me tiene destemplada.
-Marchando. -y prosigue su consultorio familiar, aprovechando la intimidad del desértico local para ellos dos:
-Pero es que esta hija mía es que no tiene remisión, Conso. Solo piensa en diversión y no está atenta. El otro día, estuvieron aquí unos chicos bebiendo chatos de anís, y yo estaba allí sentado atento. Dije: verás, verás por donde me sale. Pues bebieron lo que quisieron, y ella, solo les cobró cinco euros por todo. ¡menuda ruina de niña! Y cuando le dije porqué no cobró lo justo, me sale con que uno de los chicos era su novio. ¡Esto es el colmo, Conso!
-Vamos, no exageres. Que menudas le formaste a tu padre cuando no te dejó salir en la verbena con la Puri esa. ¿no era Puri?
-Susi. Se llamaba Susi. Esa si que era una noble mujer y no la Trini. Creo que esta hija mía y ella, llevan tiempo conspirando contra mí.
-Pero que bobo eres, Mesié. -y exhala una breve risa ante la disparatada teoría conspiranoica de su vecino. Luego responde :
-No digas eso, hijo. Tienes una mujer que te quiere a su forma. Un poco ruda, eso sí. Pero eso es propio de su tierra. En esta vida, todos tenemos que estar agradecidos porque siempre hay alguien que nos soporta con paciencia. -dijo ella con la mirada perdida en el recuerdo.
Mientras Conso gira su cucharilla en la taza y observa el agua de la lluvia caer por el vidrio, el Mesié le grita desde la barra :
-Y a ti... ¿qué te pasa hoy que estás tan triste?
¿no te habrá hablado mal Gonzalo? porque soy capaz de negarle luego el vinito del mediodía.
-No. No es nada de eso, Mesié. Estoy muy triste por las cosas de la vida. Pero por mí. Ya sabes que los míos se portan requetebién conmigo.
-Eso es verdad. -responde con brevedad él.
Conso, se levanta y responde :
-Toma..., quédate el cambio. Y el bote para la chiquilla. Que no me entere que la dejas con lo justo, que para eso está aquí aguantándote, hijo de mi vida. - exclama en voz alta ella, mientras suelta en la barra dos monedas.
Él, responde con una escueta carcajada mientras seguía fregando vasos.
Ella, sube los cuatro pisos con paciencia con sus bolsas de la compra. Al llegar a su rellano, introduce la llave en la cerradura. Parecía no haber nadie en casa. Conso, necesitaba luz para sentirse bien ese día gris lluvioso. Abrió bien las cortinas de ventanas y balcones. Comenzó a hacer la comida y puso música en la radio. Se preparó un vino blanco fresquito. Ya no le importaba si podía beber alcohol con los fármacos. Su vida estaba en el aire.
Sentada junto a la ventana, observa a los transeúntes caminar por la calle. Le asaltó el pensamiento de su madre cuando le aconsejó el mismo día que parió en la clínica :
-"Hija..., piensa, que ahora tu vida, son ellos. Vive, pero por ellos".
Apuró la copa de vino y una lágrima brotó con fuerza por su mejilla. ¡Qué distante la ilusión de aquella jovencita que quería comerse el mundo!
Al punto, la fechadura de la puerta se oye. Tras su apertura, el cálido saludo de su hija África que traía sus alborotadores hijos del colegio :
-¡Hola mamá! ya están aquí tus monstruítos. Id a besar a la yaya,vamos.
Conso, con su mano cual una gamuza, extrae la delatora lágrima y esboza una espléndida sonrisa radiante para sus adorables pequeños.
Miguel Ángel de la Cruz Gómez.
Relato Inédito. 2020 España.
© Derechos Reservados.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Su opinión me interesa.

La histórica ermita de Extremadura que está a punto de derrumbarse

  Ya viene de lejos en la sensibilidad de cacereños y extremeños las quejas de abandono por parte de la Administración de este patrimonio bi...