El reloj aquí se detiene,
en esta idílica plaza...,
esta postal de otro tiempo
serena y porticada.
Tan sobriamente ataviada
de blanca cal en fachadas...,
pareciere una novia
impaciente por unirse
a su fornida alcazaba.
¡Ay..., si sus arcos hablarán
de su remoto pasado! ...,
de unos gitanos que bailan
al compás de una guitarra
y hoy sus ecos han quedado.
En su arquería sobreviven,
testificando en la piedra...,
los comercios del medievo
el de la carne y del pan,
y artesanales destrezas.
Confluencia de los pacenses
desde siempre en esta ciudad...,
fue mercado en otro tiempo,
de aquellos de los de antes
con bello y forjado metal.
¡Cuánto beso adolescente
en ocultados portales! ...,
y un farolero al sosiego
de la placidez nocturna,
en recorridos habituales.
¿Qué más misterios encierras
en este abierto lugar? ...,
las crónicas de una historia,
con tantas miles de almas
frecuentando su transitar.

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